Antioxidantes vs antitumorales


admin, 27 octubre 2015

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Cada persona que descubre que tiene cáncer, o que un ser querido lo padece, se lanza a una búsqueda de alternativas que puedan ser efectivas en el tratamiento de la enfermedad, o incluso que puedan paliar los efectos adversos de las opciones propuestas por los médicos, como la quimioterapia y radioterapia.

Es frecuente que los pacientes y sus familiares nos comenten que están utilizando diversas sustancias que aseguran que son antitumorales, pero que en realidad son antioxidantes. A continuación explicamos en detalle cuál es la diferencia entre unos y otros.

Antioxidantes:

Pueden ser definidos como: cualquier molécula capaz de prevenir o retardar la oxidación de otras moléculas. Son utilizados por el organismo para eliminar el exceso de radicales libres. Los radicales libres, al interactuar con otras moléculas en el organismo, las oxidan, lo que puede conducir a diversas alteraciones en la función de estas moléculas, más significativas si se trata por ejemplo de una alteración en el ADN.

Se habla hoy en día de que los antioxidantes, al ser consumidos en forma de alimento, tienen el potencial de reducir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, tumorales y neuro-degenerativas. No se establece, sin embargo, que el uso de antioxidantes pueda revertir el proceso de formación tumoral una vez este ha surgido en el organismo.

Los radicales libres son sustancias químicas muy reactivas que introducen oxígeno en las células, produciendo la oxidación de sus partes, alteraciones en el ADN, y que provocan cambios que aceleran el envejecimiento del cuerpo. El cuerpo genera radicales para su propio uso (controlar el tono muscular, eliminar bacterias, regular la actividad de órganos y vasos, etc.). Al mismo tiempo, genera antioxidantes para eliminar los radicales libres que sobran.

Cuando hay un exceso de radicales libres que no se destruyen aumenta la probabilidad de padecer enfermedades importantes, como el cáncer, el Alzheimer, enfermedades respiratorias, etc.

Una dieta rica en antioxidantes ayuda a prevenir que se acumulen radicales libres en el organismo.

Los antioxidantes están presentes en:

Frutas y Verduras: Ej. zanahoria, melocotón, calabaza, espinacas, col, acelgas, toronja, limón, tomate, sandía, ajo, cebolla, puerro.

También se encuentran en las nueces, los granos y algunas carnes, aves y pescados. En el café, el vino tinto y el té también se han encontrado algunos antioxidantes aunque no nutrientes.

En resumen, los antioxidantes, además de ser necesarios para el funcionamiento del organismo, nos ayudan a prevenir algunas enfermedades como el cáncer. No debemos olvidar que el cáncer es una enfermedad multifactorial y puede aparecer por distintas causas, no siempre prevenibles por el consumo de antioxidantes.

Antitumorales:

Un antitumoral es cualquier sustancia que impida el crecimiento de tumores y el crecimiento anormal de las células. Puede ser de origen natural, sintético o semisintético.

En la quimioterapia, una de las opciones terapéuticas convencionales para el cáncer, se administran distintos fármacos que tienen una acción antitumoral a través de diferentes mecanismos, que buscan interrumpir procesos básicos en las células cancerígenas o actuar como citotóxicos que conduzcan a la muerte de estas células.

Muchas de estas sustancias son análogos sintéticos o semisintéticos de sustancias que existen de forma natural y que con pequeñas modificaciones, son capaces de combatir las células cancerígenas.

La mayoría de las sustancias que se utilizan como antitumorales se obtienen de diferentes tipos de plantas, hongos, bacterias, proteínas, anticuerpos, metales como el platino, ácido fólico, urea, bases nitrogenadas.

En la naturaleza, se han encontrado antitumorales en animales como corales y estrellas de mar, arácnidos, reptiles.

Una vez vistas las diferencias entre ambos tipos de sustancias, es más sencillo entender que no son lo mismo, y que en lo que a cáncer se refiere, los antioxidantes ayudan a prevenir hasta un punto, los antitumorales ayudan a tratar la enfermedad, a combatirla.

Es importante no perder de vista esta diferencia, pues muchos pacientes consumen antioxidantes como cura para el cáncer, sin considerar que aunque son beneficiosos para la salud, su función no es matar las células cancerígenas.